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Valor y entrega en Peralta: Mariscal Ruiz, Angelín y Julio Romero dan la cara ante un exigente encierro de Juan Luis Fraile

La cuarta novillada del ciclo peraltés deja pasajes de firmeza y notable disposición de la terna frente a una seria y encastada materia prima salmantina

Tendido Digital

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Redactor

5 de Septiembre de 2026
Valor y entrega en Peralta: Mariscal Ruiz, Angelín y Julio Romero dan la cara ante un exigente encierro de Juan Luis Fraile

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de Toros de Peralta
GanaderíaNovillos de Juan Luis Fraile
FestejoDe buena presentación y de escaso juego , en líneas generales.

Mariscal Ruiz

Silencio Tras Aviso y Silencio

Angelín - Que sustituía a Jesús Romero

Silencio y Silencio Tras Dos Avisos

Julio Romero

Silencio Tras Aviso y Silencio Tras Dos Avisos

El ciclo taurino peraltés vivió la celebración de su cuarta novillada picada con un balance positivo en cuanto a la buena y bien presentada materia prima de la ganadería de Juan Luis Fraile, de encaste Conde de Santa Coloma - D. Graciliano Pérez-Tabernero. El festejo estuvo marcado por la baja de última hora de Jesús Romero —cogido la víspera en Villaseca de la Sagra por un novillo de Ana Romero—, siendo sustituido en el cartel por Angelín. Pese a la complejidad del encierro salmantino, los novilleros desplegó una notable actitud de entrega y recursos en los momentos clave de la tarde.

Mariscal Ruiz firmó pasajes de gran lucimiento y disposición a lo largo de su lote. Con el primero de su lote, el sevillano se mostró muy decidido con el percal instrumentando vistosas chicuelinas, además de brillar con lucimiento en el tercio de banderillas colocando tres pares con firmeza a toro pasado. Repitió su compromiso en el cuarto, donde volvió a tomar los palos para cuajar un tercio lucido y cerró su labor muleteril con voluntad en las manoletinas.

Angelín, que actuó como sustituto, afrontó el compromiso con una enorme entrega desde su primera intervención. El torero murciano encendió los tendidos al recibir a portagayola al segundo de la tarde y saludar con decisión a la verónica, arrancando con un inicio de faena muy animoso de rodillas y por la espalda en los medios. Ante el exigente y complicado quinto, de gran alzada y seriedad, Angelín se puso con firmeza y lo intentó sin concesiones en una labor de puro valor frente a un animal que pedía un alto dominio.

Julio Romero demostró una raza y un valor arrollador en los dos ejemplares que lidió. Con el tercero de la tarde, el chaval de Osuna se entendió con un novillo que embestía con tranco alegre, firmando una puesta en escena jalonada de recursos, desplantes, molinetes encadenados y pases de pecho mirando al tendido que conectaron con la parroquia peraltesa. Su prueba de máxima entrega llegó con el sexto, un astado con el que, tras sufrir una fuerte cogida en un remate por alto al perder el equilibrio, hizo Alarde de un valor seco: sin mirarse, repuso y volvió a la cara del animal para realizar un esfuerzo de tremendo mérito y pundonor ante un oponente que ya le había calado.

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