Mario Vilau comenzó la mañana con mucha disposición. Recibió al primer novillo de Hermanos Sandoval a portagayola y dejó claras sus intenciones desde el comienzo. El animal mostró poco recorrido y se frenó pronto, obligando al novillero catalán a acercarse mucho para conseguir extraer algunos muletazos de mérito. Su entrega y capacidad de sobreponerse a las dificultades fueron reconocidas por los tendidos, que premiaron su actuación con una oreja.
Víctor se encontró con un segundo ejemplar de comportamiento manejable, frente al que pudo mostrar su personalidad y su particular concepto del toreo. El francés toreó con suavidad y consiguió enlazar varias series de buen nivel por ambos lados. La faena tuvo momentos de notable calidad, aunque todo el trabajo realizado quedó condicionado por su desacierto con la espada. Tras escuchar un aviso, fue obligado a dar una vuelta al ruedo.
Manuel Quintana afrontó su primer compromiso de la mañana ante un novillo que llegó muy limitado de fuerzas. El cordobés supo adaptarse a las condiciones del animal y optó por llevar la muleta a media altura para evitar que perdiera el poco recorrido que tenía. De esta forma consiguió firmar algunas tandas elegantes y de buena factura. Fue despedido con una ovación.
De nuevo tuvo que tirar de entrega Mario Vilau ante un cuarto novillo falto de fuerza. El catalán inició la faena de rodillas en el centro del ruedo, con varios pases cambiados, buscando desde el principio conectar con los tendidos. Después construyó una labor basada en la voluntad y la insistencia, aunque las escasas prestaciones del animal impidieron que la faena alcanzara mayor vuelo. Tras un aviso, dio una vuelta al ruedo.
El triunfo de la mañana llegó con el quinto. El novillo ofreció mayores posibilidades y Víctor supo aprovecharlas con una faena de ritmo, temple y gusto. Las series con la mano derecha fueron especialmente destacadas, con muletazos ligados y bien trazados.En la parte final de la faena, el francés acortó las distancias y buscó mayor cercanía con pases en redondo por detrás, logrando aumentar la intensidad de la actuación. Esta vez estuvo acertado con los aceros y cortó las dos orejas, convirtiéndose en el gran triunfador de la mañana.
Manuel Quintana cerró la novillada ante un ejemplar más complicado, con poca humillación y escaso recorrido. El cordobés volvió a mostrar voluntad y buscó todas las opciones posibles para sacar partido de su oponente. Consiguió arrancar algunos muletazos meritorios pese a las dificultades.Sin embargo, los problemas con el descabello terminaron por afear el resultado final. Tras un aviso, su actuación fue recibida con silencio.