Opinión

20 Diego Ventura 20

Y es precisamente ahí donde surge una pregunta difícil de responder. ¿Cómo es posible que Diego Ventura siga ausente de plazas y ferias donde su presencia debería ser obligatoria?

Manolo Herrera

Manolo Herrera

Redactor

31 de Mayo de 2026
20 Diego Ventura 20
Hay toreros llamados a escribir la historia. No a pasar por ella, sino a dejar una huella imborrable en sus páginas. Ese es, sin duda, el caso de Diego Ventura, un rejoneador afincado en La Puebla del Río cuya trayectoria forma ya parte de la propia historia del rejoneo.
Hoy podríamos detenernos en la grandeza de Diego Ventura y en sus veinte Puertas Grandes de Madrid, una cifra que parece destinada a desafiar el paso del tiempo. Nadie ha abierto más veces la Puerta Grande de Las Ventas a caballo. Muy atrás quedan las once de Manuel Vidrie o las ocho de Pablo Hermoso de Mendoza. También aparecen en ese escalafón nombres tan importantes como Sergio Galán o Leonardo Hernández. Y si la comparación la llevamos al toreo a pie, todavía resuenan como una referencia histórica las catorce Puertas Grandes de Santiago Martín “El Viti”.
El jinete hispano-luso ha alcanzado una cifra que trasciende los números. Sus veinte salidas a hombros por la Puerta Grande de Madrid constituyen un hito en los anales de la primera plaza del mundo. No solo lidera con autoridad el escalafón del rejoneo, sino que ha elevado su nombre a la categoría de leyenda.
Por eso, cuando uno repasa semejante trayectoria, resulta inevitable acordarse de los vetos, silencios y desplantes que Ventura ha tenido que soportar a lo largo de los años. Unos procedentes de compañeros, otros de empresas más preocupadas por proteger determinados intereses que por anunciar al torero que reclama la afición.
Y es precisamente ahí donde surge una pregunta difícil de responder. ¿Cómo es posible que Diego Ventura siga ausente de plazas y ferias donde su presencia debería ser obligatoria? ¿Qué culpa tiene la afición de Pamplona de que Diego sea sevillano? ¿Qué culpa tienen los aficionados de Bilbao, Logroño, San Sebastián o Salamanca de no poder verlo anunciado en sus carteles?
La tauromaquia siempre ha convivido con sus contradicciones. A veces, demasiadas. Mientras el aficionado pide a los mejores, determinados despachos parecen empeñados en imponer otros criterios. Sin embargo, la realidad termina abriéndose paso. Y la realidad es que Ventura ha construido una carrera que ya pertenece al patrimonio del toreo.
Porque más allá de simpatías o rivalidades, de intereses empresariales o estrategias de despacho, los números son incontestables y la historia aún más. Diego Ventura ya ocupa un lugar privilegiado entre los grandes nombres del toreo. Y quizá por eso algunos olvidan una verdad tan sencilla como evidente: las figuras pasan una vez por la historia, y cuando se van dejan un vacío imposible de llenar, aunque ese no sea el caso de Ventura ya que detrás llegara Jaime.

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