Álvaro Serrano cae de pie en Madrid cortando dos orejas, en una gran novillada de Montealto
San Isidro va engrasando el motor, y camina ya hacia su segunda semana. Y como cada martes, llegan a Madrid las novilladas con picadores, y con ello, llegan nuevas ilusiones de toreros que quieren demostrar todo lo que llevan dentro. En la primera de las tres novilladas que componen el ciclo, trenzarán el paseíllo de los sueños Tomás Bastos, que tomará la alternativa en el mes de julio en Santander; Martín Morilla, que se presenta en esta plaza; y Álvaro Serrano, con utreros -aunque con apariencia de toros- de Montealto.
Una oreja cortó Álvaro Serrano -azul y oro- al tercero de la tarde, de esas orejas a ley. Lo cuajó a la verónica, sacándoselo a los medios para rematar con una garbosa media a pies juntos, y se lo pasó muy cerca en el quite por delantales, replicando al de Bastos por gaoneras. Ya había runrún en los tendidos. Comenzó la faena por doblones para sacarse a los medios al encastado animal. Le dio distancia y trató de bajarle la mano pese al vendaval, siendo muy complicado para estar delante. Se impuso Serrano y consiguió ligarle muletazos largos, rematados detrás de la cadera, aguantando los derrotes por dentro del animal. Mató de una estocada en toda la yema, que le valió para cortar una oreja con petición de la segunda, y para iniciar el diluvio en los tendidos.
Serrano no se iba a dejar nada en el tintero, y saldría a reventar Madrid en el sexto de la tarde. Molinero sería el elegido para encumbrar al de Navas del Rey. Comenzó la faena por ayudados por alto y un muletazo del desdén, que puso a Madrid a rugir. Le bajó mucho la mano al de Montealto, arrastrando la embestida hasta el final por ambos pitones y con un trazo muy largo. Gran estocada arriba, pero el novillo tardó en echarse, poniendo de los nervios al novillero y a la afición de Madrid. Finalmente, acertó con el verduguillo y paseó una oreja -que pudieron ser dos-, que le permitieron salir a hombros por la calle Alcalá. Vuelta al ruedo para el novillo. Este chaval va ser torero!
No convenció Tomás Bastos -gris perla y oro- con el novillo que abría plaza, un tanto incierto de salida, pero que tuvo bravura y transmisión pese a soltar la cara en sus embestidas. Molestó mucho el viento en la muleta, y el portugués únicamente pudo dejar una gran tanda al natural llevando al animal muy largo, y una gran estocada tirándose encima de los pitones, que se fue un tanto trasera.
Ante el cuarto, y bajo un aguacero, anduvo dispuesto Bastos con un novillo con buen embroque pero soltando la cara en los finales de muletazo, generando enganchones en la muleta del portugués. Falló con los aceros, siendo perseguido en el primero de los pinchazos durante más de 40 metros por el animal hacia la querencia.
Martín Morilla -verde Macarena y oro- tuvo en frente un primer novillo que apretó en el caballo, llegando incluso a derribar a Pedro Geniz. Dejó un ajustado quite por chicuelinas Álvaro Serrano, preámbulo a una faena en la que el animal tuvo raza y entrega, queriéndolo todo por bajo, y en la que Morilla no terminó de entenderse, dejando muletazos sueltos que no acabaron de convencer al respetable. Pinchazo y estocada baja.
Con el segundo de su lote no tuvo muchas opciones Morilla, ante un novillo mansote y afligido desde sus inicios. Trató de hacerle las cosas y de robarle algún muletazo, frustrando su intentona por la condición del animal.