Mariscal Ruiz impone su raza y corta la única oreja en la novillada de Murteira Grave, Gonzalo Capdevila da una vuelta al ruedo
Abrió plaza ‘Hipy’, un utrero burraco de excelentes hechuras y condición noble que permitió a
Uceda Vargas mostrar un concepto templado y clásico. El sevillano dejó los mejores momentos al natural, con muletazos de buena expresión, aunque la faena, demasiado extensa, terminó perdiendo intensidad y nunca llegó a tomar verdadero vuelo. Mató de media estocada y escuchó
silencio.
El segundo tuvo más movilidad que calidad y encontró en Gonzalo Capdevila a un novillero dispuesto a jugarse el tipo desde el primer instante. El portuense se fue a la puerta de chiqueros para recibir de rodillas y después encadenó chicuelinas vistosas en los medios. Comenzó también la faena muleteril de hinojos, logrando conectar con el tendido en una labor entregada que fue apagándose conforme el novillo empezó a protestar por el izquierdo. Cerró por bernardinas y sufrió una fea voltereta que heló los tendidos, aunque afortunadamente sin consecuencias. La estocada fue efectiva y dio una vuelta al ruedo de peso.
Mariscal Ruiz dejó ya en el tercero muestras de su personalidad. Saludó a ‘Évora’ con verónicas de buen aire y volvió a destacar en banderillas, tercio en el que se mostró espectacular y muy expuesto, especialmente en el último par. Sin embargo, el novillo se vino abajo demasiado pronto y resultó deslucido para la muleta. El mairenero puso actitud y firmeza en una faena de mucho aguante pero escaso eco artístico. La espada emborronó aún más su actuación y todo quedó en silencio.
El cuarto, encastado y exigente, puso a prueba a Uceda Vargas desde el saludo capotero. El novillo apretó hacia dentro y estuvo a punto de arrollarle en una larga cambiada en tablas. Jaime Bermejo y Álvaro Serrano brillaron en banderillas antes de que el de Gerena afrontara una faena complicada ante un animal que pedía mando y sitio. Hubo naturales estimables y momentos de interés, aunque la obra nunca terminó de romper definitivamente. Ovación tras aviso.
Pocas opciones tuvo Gonzalo Capdevila con el quinto, un novillo desrazado y manso que acabó refugiándose en tablas. El gaditano volvió a mostrar firmeza y valor, recibiéndolo con largas cambiadas de rodillas y manteniendo siempre una actitud muy digna pese a las nulas facilidades del animal. Pinchó antes de dejar una estocada y fue ovacionado.
Y cuando parecía que la tarde caminaba hacia un tono discreto apareció el sexto para cambiar el ambiente. ‘Carabello’, el más serio del envío, tuvo transmisión y exigió mucho. Mariscal Ruiz volvió a lucirse con el capote, especialmente en un vibrante galleo por chicuelinas camino del caballo, y posteriormente firmó un brillante tercio de banderillas de máxima exposición.
Con la muleta construyó la faena más intensa del festejo. El novillo pedía pisar terrenos comprometidos y el sevillano aceptó el reto sin titubeos. La labor creció sobre la diestra, siempre desde la verdad y el ajuste. En pleno toreo en redondo sufrió una espectacular voltereta, cayendo de cabeza sobre el albero, en una imagen de enorme dramatismo. Lejos de amilanarse, regresó a la cara del novillo para firmar la mejor tanda de derechazos de la tarde, ya con la plaza completamente entregada. Una estocada entera rubricó una actuación de gran dimensión y paseó la única oreja del festejo.
Fotos: Lances Maestranza