Borja Jiménez, a un paso de la gloria en la Maestranza
El torero sevillano firmó una tarde de entrega y emoción, quedándose muy cerca de abrir la ansiada Puerta del Príncipe.
Rubén Sánchez
Coordinador

La actuación de Borja Jiménez volvió a dejar claro que atraviesa un momento importante en su carrera. El sevillano rozó el gran triunfo en la Maestranza tras una faena intensa al sexto toro, que estuvo cargada de emoción y conexión con el tendido. Aunque no logró culminar con la Puerta del Príncipe, sí consiguió salir en hombros por la Puerta de Cuadrillas tras cortar una oreja de peso que se sumó a la conseguida previamente.
Desde mi punto de vista, la tarde de Borja Jiménez tuvo todos los ingredientes que definen a un torero en crecimiento: actitud, verdad y ambición. Su labor frente al segundo toro ya dejó señales de su capacidad, construyendo una faena templada y de buen gusto que conectó rápidamente con el público. Supo aprovechar la calidad del animal y firmó momentos muy estimables tanto con el capote como con la muleta. La recompensa, esa primera oreja, fue más que merecida.
Sin embargo, fue en el último de la tarde donde realmente se percibió su hambre de triunfo. A pesar de las dificultades, el torero se mostró firme y decidido, logrando pasajes de gran emoción que hicieron soñar con la gran puerta. Esa sensación de haber estado tan cerca, pero sin llegar a cruzarla, no hace más que reforzar la idea de que su momento está al caer.
Además, el gesto de brindar el toro a Morante habla también de su respeto por la tauromaquia y por quienes la engrandecen. No es solo una cuestión de resultados, sino de actitud y de entender la profesión. En definitiva, Borja Jiménez no solo dejó una buena tarde, sino la impresión de que lo mejor aún está por llegar.


