Crónicas

Alejandro Talavante y Roca Rey salen a hombros en Almería tras una tarde de triunfo y máxima emoción

Alejandro Talavante y Roca Rey se reparten cinco orejas en la última corrida de Almería, en la que también José María Manzanares pasea un trofeo. El peruano firma los pasajes más vibrantes del festejo ante un encierro de juego desigual.

Rubén Sánchez

Rubén Sánchez

Coordinador

29 de Agosto de 2026
Alejandro Talavante y Roca Rey salen a hombros en Almería tras una tarde de triunfo y máxima emoción
Foto: Carmen Gálvez

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de toros de Almería
Ganaderíaoros de Conde de Mayalde (1º, 3º y 5º), Puerto de San Lorenzo (2º y 6º) y José Vázquez (4º bis)
FestejoEl conjunto ganadero ofreció un comportamiento variado, con ejemplares nobles y de calidad junto a otros más exigentes, faltos de fuerza o con tendencia a buscar las tablas. El sexto destacó por su transmisión y movilidad inicial, aunque su comportamiento quedó marcado por su querencia a las tablas.

José María Manzanares

Silencio tras aviso y Oreja tras aviso

Alejandro Talavante

Dos orejas y Oreja

Andrés Roca Rey

Dos orejas y Dos orejas

José María Manzanares abrió la última corrida de Almería ante un toro de Conde de Mayalde de hechuras cortas y armónicas, pero de comportamiento complicado desde los primeros lances. El animal se metió por dentro y nunca terminó de entregarse con claridad en el capote, además de marcar una clara querencia hacia las tablas durante la lidia. El alicantino planteó una faena de mucho oficio y autoridad, principalmente sobre la mano derecha, consiguiendo ligar series en línea recta y llevando al toro muy tapado. Al natural, la intensidad descendió debido a las continuas protestas y a la forma de medir del astado. Manzanares mantuvo la firmeza hasta el final, pero el desacierto con la espada, tras sonar un aviso, dejó su actuación sin recompensa. Silencio.

Alejandro Talavante se encontró con un segundo de Puerto de San Lorenzo que salió suelto y algo desentendido, aunque pronto dejó entrever una calidad que requería temple y precisión. El extremeño comenzó con un saludo capotero a pies juntos, rematado con una larga de gran expresión. El toro llegó al último tercio algo justo de fuerzas, pero Talavante supo administrarlo y fue construyendo la faena desde la paciencia y el buen manejo de las distancias. Sobre la derecha consiguió dar forma a series en redondo, con reunión y buenos remates, mientras que al natural surgieron muletazos de gran profundidad. Cuando el animal comenzó a perder fuelle, el extremeño echó el resto con un cierre variado, inspirado y muy ligado. Una buena estocada, seguida de un descabello tras aviso, puso fin a una actuación de gran dimensión que fue premiada con las dos orejas.

Roca Rey protagonizó una actuación de máxima intensidad frente al tercero, en la que mantuvo la emoción desde el comienzo. El peruano firmó un quite por tafalleras de gran quietud y ajuste que levantó al público, antes de iniciar la faena de muleta con unos estatuarios de mucha exposición. El toro tuvo movilidad y cierta calidad durante los primeros compases, aunque fue perdiendo fuerza y entrega a medida que el diestro aumentaba la exigencia. La faena ganó profundidad sobre la mano izquierda, por donde Roca Rey consiguió llevar al animal largo y por abajo. El tramo final, en terrenos de máxima cercanía, elevó definitivamente la emoción y puso en pie al coso almeriense. Una estocada al segundo intento rubricó la actuación y le permitió cortar las dos orejas.

José María Manzanares, el cuarto toro de la tarde se fracturó una mano tras saltar al ruedo, por lo que tuvo que ser devuelto antes de entrar en varas. En su lugar salió un sobrero de José Vázquez, noble pero condicionado desde los primeros compases por un aparatoso volantín que terminó influyendo en su comportamiento posterior. El animal resultó exigente y complicado en la muleta, obligando a José María Manzanares a tirar de paciencia, técnica y capacidad de resolución. El alicantino construyó una labor principalmente sobre la diestra, buscando el toreo en redondo y administrando con inteligencia las embestidas. Pese a las dificultades, la faena tuvo eco en los tendidos, que acompañaron en todo momento el esfuerzo del torero. Una estocada contraria y el posterior descabello, tras un aviso, dieron paso a la concesión de una oreja.

Alejandro Talavante encontró ante el quinto un toro que mostró ciertas dudas en los primeros compases, obligando al extremeño a emplearse con paciencia y precisión. El diestro pacense fue asentando poco a poco la embestida y, a base de temple y buen trato, consiguió que el animal ganara profundidad y recorrido. Sobre ambas manos dejó una faena de corte clásico y gran contenido, destacando las series en redondo, ligadas y de muletazos hondos que terminaron conquistando a los tendidos. Una gran estocada puso el broche a una actuación inteligente y de notable nivel, premiada con una oreja.

Roca Rey convirtió la plaza de Almería en un auténtico hervidero ante el sexto de la tarde. El peruano recibió al toro con verónicas antes de firmar un ajustado quite por gaoneras que desató el entusiasmo de los tendidos. El animal mostró desde el inicio una marcada tendencia a buscar las tablas, pero el diestro limeño impuso su mando en una faena de gran intensidad, iniciada de rodillas y continuada sobre ambas manos. Roca Rey fue ganando terreno en las cercanías hasta protagonizar un cierre de máxima emoción, con el público en pie y llegando incluso a solicitar el indulto del toro, una petición sin fundamento por las condiciones mostradas por el animal. Tras un pinchazo y una media estocada, la actuación fue premiada con dos orejas. El toro recibió también una vuelta al ruedo, decisión discutible a tenor de su comportamiento, pues fue Roca Rey, con su entrega y capacidad, quien sostuvo y elevó la emoción de la faena.

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