Crónicas

Diego Urdiales, David de Miranda y Javier Zulueta salen a hombros en Cortegana

Con lleno absoluto en los tendidos, la terna reparte siete orejas ante un variado encierro de Villamarta, Murube y Castillejo de Huebra en el festejo celebrado en la localidad onubense.

Tendido Digital

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Redactor

13 de Septiembre de 2026
Diego Urdiales, David de Miranda y Javier Zulueta salen a hombros en Cortegana

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de Toros Cortegana
GanaderíaToros de Villamarta (1.º y 6.º), Murube (3.º y 5.º) y Castillejo de Huebra (2.º y 4.º)
FestejoDe variado juego y interesante juego

Diego Urdiales

Ovación y Dos Orejas

David de Miranda

Oreja y Dos Orejas

Javier Zulueta

Ovación y Dos Orejas

La plaza de toros de Cortegana (Huelva) vivió una jornada de apoteosis y buen toreo con motivo de su feria, registrando un lleno absoluto en los tendidos. La terna anunciada, compuesta por Diego Urdiales, David de Miranda y el matador de toros Javier Zulueta, supo conectar de principio a fin con el público a base de proponer lo mejor de sus respectivos conceptos, saliendo finalmente a hombros tras repartir un total de siete orejas.

El torero riojano Diego Urdiales desplegó su clasicismo y torería innata frente al cuarto astado del festejo, perteneciente al hierro de Castillejo de Huebra. En una faena cargada de un exquisito regusto y hondura, Urdiales cuajó los momentos de mayor belleza artística de la tarde, lo que le valió la concesión de las dos orejas para redondear su actuación tras ser ovacionado en su primer oponente.

Por su parte, David de Miranda continuó ratificando su extraordinario momento de forma —celebrando además sobre el albero el día de su cumpleaños—. El diestro onubense cuajó una tarde redonda y de absoluta solidez, paseando una oreja del segundo de la tarde de la divisa de Castillejo de Huebra y rubricando su triunfo grande con otras dos orejas en el quinto, lidiado bajo el hierro de Murube, tras una faena de gran entrega y rotundidad.

Cerró la terna el matador Javier Zulueta, cuya frescura, concepto y capacidad quedaron patentes en sus dos intervenciones. Tras una notable labor inicial en el tercero de Murube donde la espada privó de un trofeo mayor —quedando en una ovación—, el espada se vació con el sexto y último de la tarde, un astado de Villamarta al que cortó dos orejas con fuerza para asegurar su clamorosa salida a hombros junto a sus compañeros.

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