Opinión

Fernando Adrián, entre la entrega y la división de opiniones en Las Ventas

El madrileño dejó una tarde de firmeza y exposición frente al lote de Fuente Ymbro, en una actuación marcada por la conexión con parte del público y las protestas de los sectores más exigentes de Madrid.

Rubén Sánchez

Rubén Sánchez

Coordinador

18 de Mayo de 2026
Fernando Adrián, entre la entrega y la división de opiniones en Las Ventas
La tarde de Fernando Adrián volvió a poner de manifiesto que su relación con Madrid no deja indiferente a nadie. El torero madrileño firmó una actuación de compromiso absoluto frente a un lote de Fuente Ymbro que ofreció opciones distintas y exigencias muy concretas, en una corrida donde la plaza se movió constantemente entre la ovación y la protesta.

Su primero, “Adulador”, salió algo descoordinado desde los primeros compases, acusando especialmente los cuartos traseros, aunque el defecto fue diluyéndose conforme avanzó la lidia. Aun así, el toro mostró prontitud y bravura en el caballo, pese a recibir dos puyazos traseros. El tercio de banderillas levantó a Las Ventas gracias a la brillante actuación de Ángel Otero, uno de los momentos más celebrados de la feria.

Ya con la muleta, Fernando Adrián apostó por una faena basada en el temple y la colocación. Entendió pronto que el toro pedía distancias cortas y tandas medidas, dejando siempre la tela en la cara para dar continuidad a una embestida que tenía calidad, aunque no demasiada duración. Hubo momentos de gran nivel, especialmente al natural, donde consiguió llevar la embestida con profundidad y mano baja en series de notable trazo.

Sin embargo, como suele ocurrir en Madrid, las protestas aparecieron desde algunos sectores del tendido, generando una división evidente entre partidarios y detractores. Lejos de venirse abajo, Adrián mantuvo la firmeza y terminó conectando todavía más con buena parte del público gracias a una tanda por el pitón derecho muy ligada y a unos doblones finales de excelente factura. La espada, no obstante, volvió a enfriar el conjunto tras un pinchazo previo a una estocada casi entera.

Con el sexto bis, “Levantisco”, el panorama fue distinto. El toro, imponente de presencia y muy serio por delante, tuvo clase en la embestida, aunque muy condicionada por su querencia hacia tablas. Fernando Adrián comenzó la faena con inteligencia y buen gusto, alternando muletazos por alto con cambios de mano y una primera serie diestra de notable profundidad.

El problema llegó cuando el torero intentó sacar al animal hacia terrenos más abiertos. Allí, el toro perdió continuidad, se paró y dejó al madrileño expuesto en varias ocasiones. Aun así, Adrián insistió con entrega y valor, intentando sostener una faena que se fue apagando conforme el animal terminaba rajándose definitivamente.

La espada tampoco ayudó esta vez. Una estocada caída y el posterior uso del descabello dejaron todo en silencio tras sonar un aviso.

Más allá del resultado final, Fernando Adrián volvió a demostrar que atraviesa un momento de personalidad y capacidad para sostenerse en plazas de máxima exigencia. Su tarde en Madrid no fue redonda, pero sí lo suficientemente intensa como para seguir alimentando el debate que genera cada una de sus comparecencias en Las Ventas.
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