Opinión

Luque impone su ley ante un toro sin fondo y divide al público

El diestro sevillano firmó una faena de dominio y cercanía frente a un astado que apuntó virtudes en los primeros tercios, pero que terminó diluyéndose, dejando una sensación desigual en los tendidos.

Rubén Sánchez

Rubén Sánchez

Coordinador

22 de Abril de 2026
Luque impone su ley ante un toro sin fondo y divide al público
Foto: Juan Flores
El tercer toro de la tarde apareció con un aspecto más liviano y una expresión menos definida, dejando ya entrever ciertas carencias desde su salida. Daniel Luque lo recibió con verónicas ganando terreno, aunque pronto se percibió que el animal tendía a adelantarse de manos y no terminaba de entregarse en los primeros compases.

En el caballo dejó lo más destacado de su comportamiento, empujando con cierta firmeza y repitiendo con fijeza tanto en el primer como en el segundo encuentro. Sin embargo, esa intensidad inicial no tuvo continuidad. En banderillas, el toro se mostró más parado, midiendo y esperando, lo que restó fluidez al tercio pese al buen hacer de los subalternos.

Ya en la muleta, Luque inició la faena con pases por alto, tratando de someter a un animal que, si bien tenía calidad en su embestida, carecía del empuje necesario en ese momento de la lidia. La faena exigía construcción y paciencia, ya que el toro llegaba justo de fuerzas y sin recorrido.

A base de temple y colocación, el torero logró hilvanar una primera tanda sobre la mano derecha de mérito, sacando partido de una embestida cada vez más apagada. El animal pedía todo por parte del torero: colocación precisa, tiempos medidos y una apuesta constante por sostener la faena.

Fue en las distancias cortas donde Luque decidió jugarse la carta definitiva. Metido prácticamente entre los pitones, firmó una serie al natural de gran exposición, evidenciando una clara superioridad frente a un oponente ya muy venido a menos. El momento culminante llegó con un arrimón de alto voltaje que encendió al público, rematado con un natural largo que aprovechó la querencia del toro.

La estocada, casi entera y bien colocada, puso el broche a una labor de firmeza y entrega, premiada con una oreja. Sin embargo, la ovación al toro resultó, a todas luces, desmedida para un animal que no mantuvo la regularidad necesaria durante la lidia.
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Juan Flores
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Juan Flores

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