Manuel Escribano, el dominio de quien conoce a la perfección el desafío de Miura
El sevillano volvió a confirmar su idilio con la divisa de Zahariche gracias a una tarde de inteligencia, valor y capacidad lidiadora, imponiéndose a dos toros de enormes dificultades y dejando una de las actuaciones más completas del festejo.

Rubén Sánchez
Coordinador

Manuel Escribano volvió a demostrar que pocas ganaderías interpreta con tanta naturalidad como la de Miura. Desde sus dos recibos a portagayola dejó claro que su apuesta era absoluta, pero más allá de los gestos espectaculares, fue con la muleta donde volvió a exhibir su mayor virtud: entender a la perfección las condiciones de unos toros tan exigentes como complejos.
Su primero apenas ofreció opciones por su falta de entrega y su constante querencia, pero el sevillano nunca perdió la paciencia ni buscó lo imposible. Apostó por una lidia inteligente, siempre a la altura adecuada y sin obligar al animal más de la cuenta, logrando arrancar una oreja de enorme mérito.
La misma lectura realizó frente a su segundo, otro miura sin apenas transmisión al que consiguió mantener siempre dentro de la faena gracias a su autoridad y experiencia. Aunque el palco dejó sin premio una actuación muy valorada por los tendidos, Escribano abandonó la plaza con la sensación de haber firmado una tarde de enorme solvencia, reafirmando que sigue siendo uno de los grandes especialistas cuando los toros exigen verdad y oficio.






