Crónicas

Nacho Torrejón hace lo propio y abre la primera puerta grande de la feria de Albacete

Javier Holgado

Javier Holgado

Redactor

9 de Septiembre de 2026
Nacho Torrejón hace lo propio y abre la primera puerta grande de la feria de Albacete
Foto: El Digital de Albacete

Ficha del Festejo

PlazaAlbacete
GanaderíaMontealto
FestejoEn conjunto, el comportamiento de la novillada de Montealto fue variado, con ejemplares de buenas condiciones y otros más limitados. Destacó el segundo.

Emiliano Osornio

ovación y silencio tras aviso

Nacho Torrejón

oreja y oreja

Álvaro Serrano

vuelta al ruedo tras aviso con petición de oreja y silencio tras aviso

Primer novillo: El primero de Montealto mostró desde su salida una clara querencia hacia las tablas. Emiliano Osornio no dudó en buscar esos terrenos para intentar desarrollar su concepto, siempre dando el pecho y cargando la suerte. Los mejores muletazos llegaron precisamente hacia la querencia del utrero, aunque su condición de manso impidió que la faena alcanzara continuidad. Osornio insistió con disposición y firmeza hasta el final. La estocada, de gran ejecución, puso broche a una actuación que fue premiada con una ovación.

Segundo novillo: Más corto de manos, con cuello y amplio de sienes, salió el segundo, un novillo bravo de Montealto que mostró buena condición. Aunque sufrió algunos malos apoyos de los cuartos traseros, el utrero mantuvo la codicia y quiso siempre la muleta por abajo, una exigencia que dio mayor importancia a la labor de Nacho Torrejón. El toledano corrió la mano con gusto y temple, encontrando los momentos de mayor ligazón por el pitón derecho. Al natural, toreando de uno en uno, surgieron los pasajes de mayor poso y profundidad. Una estocada trasera pero efectiva puso fin a la faena y le valió una oreja.

Tercer novillo: El tercero tuvo mayor alzada que sus hermanos, aunque se presentó estrecho de sienes y con perfil por delante. El utrero de Montealto ofreció posibilidades, si bien acusó falta de humillación. Álvaro Serrano se presentó con una larga cambiada de rodillas y un farol, antes de quitar con brillo por chicuelinas. Ya con la muleta, el madrileño se mostró firme ante un animal que tuvo sus mejores viajes por la diestra. Al natural, las embestidas tuvieron menor entrega y tendieron a meterse por dentro, obligando a Serrano a tirar de ellas con exposición en los embroques. La estocada quedó ligeramente desprendida y el aviso sonó cuando el novillo estaba a punto de doblar. Hubo petición de oreja, pero quedó en el límite y el presidente no la concedió. Vuelta al ruedo.

Cuarto novillo: Cornidelantero y con buena intención, el cuarto acusó cierta debilidad de los cuartos traseros, lo que condicionó unas embestidas defensivas que terminaron por venirse abajo. Emiliano Osornio tuvo pocas opciones de lucimiento ante un utrero que no terminó de romper, aunque volvió a dejar patente la personalidad de su concepto. Se empleó con firmeza hasta el final y cobró una estocada algo contraria. El novillo tardó en caer debido a la colocación del acero, sonando el aviso antes de que finalmente doblara. Silencio.

Quinto novillo: El quinto, con hechuras más propias de un cuatreño, resultó manejable, aunque le faltó una mayor entrega en sus embestidas. Nacho Torrejón volvió a mostrar disposición y buscó terrenos próximos a las tablas, tratando de aprovechar las posibilidades que ofrecía el utrero. La faena tuvo como principal argumento la voluntad y el oficio del toledano, que supo medir las distancias y llevar al novillo con suavidad. Una buena ejecución con la espada terminó de redondear su actuación, que fue premiada con una oreja.

Sexto novillo: Complejo resultó el sexto, un novillo brusco ante el que Álvaro Serrano se mantuvo muy firme pese al fuerte viento. El madrileño tuvo que afrontar una faena de exposición, especialmente por el pitón derecho, por donde el utrero ofreció dos primeras embestidas con transmisión antes de cambiar por completo en el tercer muletazo. Al natural, los viajes fueron por dentro y el novillo puso continuamente a prueba la firmeza del torero. Serrano mantuvo la disposición y la entrega hasta el final, en una actuación que mereció mayor recompensa en la ficha. Un pinchazo hondo trasero necesitó del uso del verduguillo. Silencio.

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