Crónicas

Núñez del Cuvillo enfría una tarde de escasas opciones en Colmenar Viejo

Pablo Aguado concluyó la tarde con una buena faena en su último toro.

Manuel Cobaleda

Manuel Cobaleda

Redactor

31 de Agosto de 2026
Núñez del Cuvillo enfría una tarde de escasas opciones en Colmenar Viejo
Pablo Aguado, hoy, en Colmenar.

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de toros de La Corredera, Colmenar Viejo
GanaderíaToros de Núñez del Cuvillo
FestejoAlgo más de media entrada. Incidencias: En banderillas, recogió una ovación sin desmonterarse Iván García en el tercero.

Alejandro Talavante

Silencio y silencio

Juan Ortega

Silencio y ovación

Pablo Aguado

Silencio y silencio

La tarde en la plaza estuvo marcada por la escasa entrega de los toros de Núñez del Cuvillo, una corrida que dejó pocas opciones para los toreros y que apenas tuvo momentos de verdadero relieve. El primero, con cuajo y algo basto de hechuras, mostró nobleza aunque adoleció de fondo. Alejandro Talavante encontró sus mejores pasajes por el pitón derecho, donde consiguió ligar algunos muletazos antes de que el animal se viniera abajo. El torero resolvió con habilidad con la espada en el segundo intento, aunque necesitó posteriormente del verduguillo. Silencio.

El segundo, un jabonero manso y falto de raza, tampoco permitió que Juan Ortega pudiera desarrollar su concepto. El sevillano lo recibió de rodillas con un farol y dejó después un destacado quite por delantales. Sin embargo, la condición del animal hizo que la faena quedara en un ejercicio de disposición más que de lucimiento. El acero se convirtió en otro obstáculo y necesitó hasta cinco intentos para colocar la espada. Silencio.

Tampoco mejoró el panorama con el tercero. Un ejemplar más alto y estrecho de sienes que embistió con poca codicia, recto y sin terminar de entregarse. Pablo Aguado trató de dar forma a unas embestidas desordenadas y siempre sobre las manos, pero apenas pudo mostrar su toreo. Dejó media estocada al segundo intento. Silencio.

El cuarto, alto y con el cuello más recogido, tuvo dificultades para humillar y tampoco logró convencer a los tendidos con su comportamiento. El animal apenas ofreció entrega y la faena transcurrió sin apenas conexión con el público. La espada cayó baja y el resultado volvió a ser de silencio.

Con el quinto apareció algo más de esperanza. Juan Ortega consiguió ligar una primera tanda por la derecha a media altura, pero el toro pronto dejó de avanzar con claridad y fue perdiendo celo durante los viajes. El sevillano insistió con paciencia y mostró una mayor exposición de la que encontró recompensa, frente a un animal que llevaba dentro algunas posibilidades que nunca terminó de desarrollar. Ortega dejó una estocada casi entera en buen lugar y precisó dos descabellos. Fue ovacionado.

La tarde encontró su mejor momento en el sexto. Pablo Aguado aprovechó las posibilidades de un toro de comportamiento más aprovechable, aunque también tendente a venirse hacia dentro. El sevillano lo llevó siempre muy toreado, con naturalidad y una figura vertical, encontrando los pasajes más destacados sobre la mano derecha. Una actuación que apuntaba a un buen cierre, pero que quedó deslucida por una espada baja. Silencio.

En definitiva, una tarde de escasas opciones ante una corrida de Núñez del Cuvillo con poca entrega y fondo, en la que Talavante, Ortega y Aguado mostraron disposición, pero no encontraron el material necesario para redondear sus actuaciones. El sexto fue el toro que ofreció mayores posibilidades y permitió a Aguado dejar los pasajes más destacados de una tarde que terminó sin trofeos.

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