Partido de Resina recupera su leyenda en Cuéllar con ‘Venteadoro’ como gran protagonista
Jesús Enrique Colombo y Pablo Atienza salieron en hombros en una corrida llena de matices y toros de interesante juego.

Manuel Cobaleda
Redactor

Ficha del Festejo
PlazaPlaza de toros de Cuéllar, Segovia
GanaderíaToros de Partido de Resina
FestejoCasi un tercio de entrada. Toros bien presentados. El bravo quinto ‘Vanteadoro’-7, fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. También destacaron el tranco del primero, la nobleza del segundo y la entrega del tercero.
Damián Castaño
Silencio tras aviso y silencio tras aviso
Jesús Enrique Colombo
Silencio y dos orejas
Pablo Atienza
Dos orejas y silencio tras aviso
La tarde de Cuéllar dejó una de esas imágenes que explican el significado de la ganadería brava: las lágrimas del ganadero Tico Medina mientras contemplaba cómo ‘Venteadoro’, número 7, afrontaba su muerte en los medios después de una extraordinaria demostración de bravura. Un momento que resume años de trabajo y dedicación para recuperar la identidad del histórico Partido de Resina y que encontró en esta corrida un importante respaldo.
La corrida mantuvo, en líneas generales, las hechuras propias de la casa, con toros serios, bajos de manos, hocicos chatos y estrechos de sienes, aunque el segundo rompió el tipo por su mayor volumen. El conjunto ofreció diferentes comportamientos y dejó varios ejemplares con cualidades importantes. Cuatro mostraron distintos grados de bravura y otro terminó rajándose después de arrancarse con decisión durante los primeros compases de la faena. El gran protagonista fue el quinto, ‘Venteadoro’, premiado con la vuelta al ruedo, aunque también sobresalió el tercero por su calidad y entrega.
La tarde tuvo además un marcado componente artístico, con Jesús Enrique Colombo y Pablo Atienza saliendo a hombros. El venezolano encontró en el quinto un toro de extraordinarias condiciones y supo aprovecharlas desde el inicio. Lo dejó largo en sus dos encuentros con el caballo y protagonizó después un destacado tercio de banderillas. Ya con la muleta, exigió al animal desde abajo, alargando los trazos y aprovechando su recorrido y su extraordinaria entrega. Los mejores momentos llegaron al natural, con una tanda rotunda que levantó al público. Llegó incluso a solicitarse el indulto, pero Colombo optó por finalizar la faena con la espada, recetando una estocada contundente. Las dos orejas fueron incontestables y el toro recibió una merecida vuelta al ruedo.
El venezolano también tuvo que hacer frente al voluminoso segundo, un toro que fue duramente castigado en varas y que dejó un notable tercio de banderillas, especialmente en el segundo par, ejecutado de poder a poder. En la muleta mostró nobleza, aunque tuvo mayor claridad al comienzo de las embestidas que en sus finales, levantando en ocasiones la cara. Colombo no terminó de acertar con la espada y fue silenciado.
Uno de los momentos de mayor contenido artístico llegó con Pablo Atienza y el tercero, un ejemplar de buenas hechuras que terminó ofreciendo una embestida de gran calidad. El segoviano comenzó su labor con paciencia, siempre muy metido con el animal y asentado, para después encontrar su mejor versión con la mano izquierda. Los naturales, ejecutados con pureza, ofreciendo el pecho y sin artificios, tuvieron especial profundidad. Atienza consiguió expresar un toreo clásico y de gran naturalidad ante un toro que respondió con clase. Tras una estocada certera, aunque después de resultar prendido por la axila, cortó dos orejas y salió a hombros. Una actuación que deja argumentos suficientes para reclamar nuevas oportunidades para el joven torero.
Su segundo compromiso de la tarde, ante un sexto serio y exigente, tuvo menos posibilidades. Atienza mostró algunas dudas ante un animal que vendió cara su muerte y terminó escuchando silencio tras aviso.
Damián Castaño tuvo que enfrentarse a dos ejemplares de comportamientos diferentes. El primero mostró buenas condiciones de salida y permitió al salmantino dejar algunos naturales de bella factura, especialmente cuando consiguió relajarse y componer la figura. Sin embargo, el toro exigió respeto y terminó propinándole una fuerte voltereta al perderle el torero la distancia. Sin consecuencias graves, aunque visiblemente dolorido, Castaño volvió a la cara y dejó una estocada que hizo guardia, necesitando posteriormente del descabello. Silencio tras aviso.
Con su segundo, Castaño volvió a apostar por darle ventajas y distancia a un toro que había mostrado cierta mansedumbre de salida. La decisión tuvo recompensa durante algunos compases, cuando el animal se arrancó con fuerza y protagonizó dos tandas de gran emoción. Después, sin embargo, perdió fuelle y comenzó a dificultar la labor del salmantino, especialmente en el tramo final de las embestidas. La espada volvió a complicar el cierre de la faena y escuchó silencio tras aviso.
Cuéllar vivió así una tarde importante para Partido de Resina, con un encierro que dejó argumentos para el optimismo y un ‘Venteadoro’ que, por su bravura, recorrido y entrega, se convirtió en la gran noticia de la jornada. Colombo y Atienza salieron a hombros, mientras la ganadería de Partido de Resina continúa dando pasos en su camino de recuperación de una identidad que volvió a asomar con fuerza en el ruedo segoviano.


