Crónicas

Roca Rey y Marco Pérez abren la Puerta Grande en una tarde de épica y arte en Arles

El peruano pasea los máximos trofeos tras sobreponerse a una dramática cogida, el salmantino entusiasma ante la bravura de Jandilla y Juan Ortega deja los destellos de más alta calidad artística de la Goyesca.

Manolo Herrera

Manolo Herrera

Redactor

12 de Septiembre de 2026
Roca Rey y Marco Pérez abren la Puerta Grande en una tarde de épica y arte en Arles
Foto: RRSS DE MARCO PEREZ

Ficha del Festejo

PlazaArles (Francia
GanaderíaToros de Jandilla, Vegahermosa (2º y 5º) y Román Sorando (4º bis, sobrero

JUAN ORTEGA:

Oreja y silencio

ROCA REY

Oreja y dos orejas y rabo

MARCO PÉREZ

Dos orejas y ovación

ARLES (Francia). Feria del Arroz. El Anfiteatro Romano de Arles volvió a revestirse de magia e historia para la celebración de su tradicional Corrida Goyesca. Bajo una atmósfera impregnada de arte y expectación, la tarde ofreció un tratado completo de tauromaquia: la orfebrería clásica de Juan Ortega, la capacidad arrolladora de Marco Pérez y el valor homérico de Andrés Roca Rey, protagonista absoluto tras firmar una obra de impacto y pundonor.

La caricia y el temple de Juan Ortega
Abrió la tarde Juan Ortega ofreciendo un auténtico recital con el capote. Dibujó seis verónicas de fino trazo y sublime temple, ganándole terreno al de Jandilla hasta abrochar el saludo en el mismísimo centro del ruedo. Tras el primer puyazo, el sevillano volvió a deleitar por chicuelinas mecidas con singular compás, réplica a la que sumó otro vistoso libreto de verónicas tras la segunda entrada al caballo. En la muleta, el astado sacó aspereza y complicaciones en su movilidad; sin embargo, Ortega, firme y asentado, le impuso el temple por ambos pitones para extraer muletazos de bellísima factura y gran sabor. Cobró una estocada entera que le valió la primera oreja del festejo.
El cuarto de la tarde fue devuelto tras partirse un pitón durante los primeros tercios. En su lugar saltó un sobrero de Román Sorando, astado noble pero desclasado y falto de ritmo. Ortega volvió a hacer gala de su delicada tauromaquia, destacando en series al natural de trazo exquisito. La falta de continuidad del toro impidió que la obra tomara mayor vuelo y solidez, aunque el andaluz dejó chispazos de arte puro. Tras desaciertos con el acero, escuchó el silencio.
El valor sin fronteras de Roca Rey
La rotundidad de Roca Rey no tardó en manifestarse frente al segundo, un toro bajo y exigente de Vegahermosa pero dotado de un fondo notable. El diestro peruano entendió a la perfección las alturas y las distancias, cuajando una faena de firmeza, exposición y mando en los medios que fue premiada con una oreja.
Lo sublime y lo dramático se dieron cita en el quinto. Roca Rey apretó el acelerador desde el saludo capotero y prologó su faena de muleta de hinojos en el centro del platillo, pasándose al toro por la espalda con escalofriante determinación. El astado tuvo transmisión y el peruano respondió cuajándolo con poderío y templanza. Fue al término de un muletazo cuando sobrevino el drama: el toro prendió a Roca Rey, propinándole una paliza tremenda y zarandeándole en unos instantes de angustia en los que el diestro quedó prendido del pitón. Repuesto milagrosamente y visiblemente mermado en lo físico, volvió a la cara del animal sin dudarlo. Con pundonor de figura máxima, firmó muletazos profundos, largos y de mano baja antes de rematar con unas atronadoras manoletinas. Tras recetar un estoconazo en todo lo alto, paseó las dos orejas y el rabo, otorgándose además la vuelta al ruedo al buen toro de Vegahermosa.
Marco Pérez: capacidad, frescura y raza
Sorprendió Marco Pérez por la madurez y rotundidad mostradas ante el tercero, un toro bravo, pronto y con enorme clase de Jandilla. El salmantino, muy lucido de capa, inició su faena en los medios con una tanda en redondo que encendió los tendidos. La obra mantuvo una intensidad in crescendo, ligando los pases en un palmo de terreno y sosteniendo un ritmo trepidante sin tiempos muertos. La plaza fue un clamor ante el derroche de capacidad de la joven promesa. Dejó una estocada contundente que desató la petición de los máximos trofeos, concediéndose las dos orejas y la justa vuelta al ruedo para el extraordinario astado de Jandilla.
Lejos de acomodarse, Marco Pérez salió a por todas en el sexto, yéndose a la puerta de chiqueros a recibirlo a gayola. El de cierre exigió fijeza y mando; el diestro le presentó la muleta siempre por delante, enganchándolo con firmeza para cuajar notables series sobre ambas manos, destacando una tanda al natural de primorosa ejecución. Cuando el animal comenzó a rajarse, el salmantino se metió en sus terrenos con ímpetu para exprimir hasta la última embestida. Un triunfo grande que se esfumó únicamente por el mal uso del acero al pinchar en tres ocasiones, siendo despedido con una calurosa ovación.

FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de Arles (Francia). Corrida Goyesca. Feria del Arroz 2026. Casi lleno en los tendidos.
Ganaderías: Toros de Jandilla, Vegahermosa (2º y 5º) y Román Sorando (4º bis, sobrero). De variado juego, destacando el 3º de Jandilla y el 5º de Vegahermosa, ambos premiados con la vuelta al ruedo en el arrastre.
JUAN ORTEGA: Oreja y silencio.
ROCA REY: Oreja y dos orejas y rabo (Salida a hombros).
MARCO PÉREZ: Dos orejas y ovación (Salida a hombros).

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