Crónicas

Sergio Flores y Víctor Hernández salvan una decepcionante corrida de Corlomé en Aguascalientes

La novena corrida de la Feria de San Marcos 2026 dejó una sensación amarga en la Monumental de Aguascalientes. Un encierro de Corlomé, escaso de raza y de bravura auténtica, terminó sosteniéndose únicamente por una movilidad engañosa que puso a prueba a los toreros. En medio de ese panorama gris, Sergio Flores y el debutante español Víctor Hernández lograron rescatar la tarde gracias a su entrega, firmeza y capacidad para imponerse a dos astados complicados.

Rubén Sánchez

Rubén Sánchez

Coordinador

9 de Mayo de 2026
Sergio Flores y Víctor Hernández salvan una decepcionante corrida de Corlomé en Aguascalientes
Foto: Emilio Méndez

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de Toros Monumental de Aguascalientes.
GanaderíaToros de Corlomé
FestejoToros de Corlomé, de justa presencia, que, con otra divisa, habrían causado un desastre, pues además evidenciaron una falta de bravura y raza, que luego, malamente se cubrió con movilidad, aunque fuera en reversa como el sexto.

Ernesto Javier Tapia ‘El Calita’

Silencio y Palmas.

Sergio Flores

Oreja y Silencio.

Víctor Hernández

Oreja con petición de la segunda y Silencio.

La corrida de Corlomé generó más dudas que certezas desde el primer momento. Los toros, de presencia justa y muy lejos del trapío esperado para una feria de la importancia de San Marcos, dejaron la impresión de ser un envío al límite de lo permitido. De hecho, muchos aficionados coincidieron en que, de haber llevado otro hierro, el público habría reaccionado con mucha mayor dureza.

Los animales mostraron un comportamiento desigual y desconcertante. Tuvieron desplazamiento, sí, pero sin el fondo de bravura ni la calidad necesarias para construir faenas rotundas. En varas, varios evidenciaron mansedumbre al salir huyendo tras el primer puyazo, mientras otros aparentaban fuerza únicamente a través de una agresividad desordenada que incluso terminó con dos caballos derribados. Más que bravura auténtica, lo que transmitieron fue una movilidad bronca y sin clase.

En ese contexto, el mérito de los toreros adquirió todavía más valor.

Víctor Hernández, que hacía su presentación vestido de luces en ruedos mexicanos, dejó una gratísima impresión por su serenidad y disposición. El español entendió desde el principio las dificultades del tercero, un toro con recorrido y emoción, pero de embestida áspera y exigente. Lejos de venirse abajo, Hernández apostó por el temple y el valor, tragando mucho ante un animal que se colaba constantemente y obligaba a estar alerta en cada muletazo.

El madrileño firmó una labor de enorme compromiso. Más allá de la estética, destacó su capacidad para resolver una papeleta nada sencilla en una plaza desconocida y bajo la presión propia de un debut. Se notó además el trabajo previo que realizó en el campo bravo mexicano desde su llegada al país, algo fundamental para entender las complicadas embestidas de este encierro.

Los momentos más lucidos llegaron cuando logró bajar la mano y ligar tandas templadas pese a la brusquedad del toro. El público supo reconocer ese esfuerzo y terminó entregándose a una actuación cargada de mérito. La estocada efectiva puso en sus manos la primera oreja de su paso por Aguascalientes, con una fuerte petición de la segunda que finalmente no fue atendida.

La historia fue muy distinta con el sexto, un toro descastado y defensivo que nunca quiso pelea. Hernández tuvo que perseguirlo constantemente por el ruedo mientras el animal reculaba y buscaba escapar del castigo. Inteligente, el español decidió abreviar antes de que aquello derivara en un episodio aún más incómodo. Pese a ello, la afición lo despidió con cariño y reconocimiento.

También Sergio Flores encontró premio a base de paciencia y oficio. El tlaxcalteca tuvo que lidiar con un primero incierto, de embestidas cambiantes y comportamiento poco claro. Flores supo entenderlo, templarlo y acabar imponiendo su mando hasta construir algunos pasajes de interés, especialmente por el pitón derecho.

La firmeza y la serenidad fueron claves en una faena de menos a más. Poco a poco consiguió suavizar la embestida y arrancar muletazos de mérito ante un toro que nunca regaló nada. Tras una buena estocada, paseó la primera oreja de la tarde entre el reconocimiento de los tendidos.

Con el quinto volvió a encontrarse con otro ejemplar de movilidad engañosa y escaso fondo. Flores tiró nuevamente de experiencia y disposición para justificar su actuación, aunque esta vez sin posibilidad de tocar pelo.

Por su parte, Ernesto Javier Tapia “El Calita” vivió la cara más ingrata del festejo. Sorteó quizá el lote más complicado de la corrida, dos toros con peligro sordo y comportamiento confuso que exigían una concentración absoluta. El mexicano mostró oficio y valor, especialmente con el cuarto, al que aguantó una faena de mucho compromiso.

Con el último de su lote decidió jugarse todo pese a tener en el horizonte su compromiso del próximo 13 de mayo en Las Ventas. Esa apuesta estuvo a punto de costarle muy caro tras sufrir una aparatosa voltereta que hizo temer consecuencias mayores. Aun así, volvió a la cara del toro con profesionalidad y orgullo, aunque parte del público no terminó de entender la verdadera dificultad del animal.

La tarde concluyó dejando un sabor contradictorio. Corlomé decepcionó con un encierro falto de raza y bravura, sostenido únicamente por una movilidad engañosa que confundió a algunos sectores del público. Frente a ello, quedaron las actuaciones de Sergio Flores y Víctor Hernández, dos toreros que encontraron recompensa gracias a su capacidad para imponerse a un material muy lejos de lo esperado en una plaza de primera categoría.

Ficha del Festejo:

Ernesto Javier Tapia “El Calita”: silencio y palmas.

Sergio Flores: oreja y silencio.

Víctor Hernández: oreja con petición de la segunda y silencio.

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