Crónicas

Conde de la Corte pone la verdad sobre la arena de Illescas

La corrida de Conde de la Corte celebrada este 1 de septiembre en Illescas dejó una tarde de exigencia y entrega. Gómez del Pilar y Cristian Pérez cortaron una oreja cada uno, mientras que Pérez resultó herido en la rodilla derecha tras una fuerte cogida. Cristian Escribano fue ovacionado tras una faena de notable pulso ante un primer toro serio y exigente.

Ana Teresa Ramos

Ana Teresa Ramos

Redactor

1 de Septiembre de 2026
Conde de la Corte pone la verdad sobre la arena de Illescas
Foto: José Mari López

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de toros de Illescas
GanaderíaConde de la Corte
FestejoLos Conde de la Corte, serios y exigentes, protagonizaron una corrida de comportamiento desigual, con toros que tuvieron nobleza y posibilidades junto a otros más complicados y reservones. Una tarde de oficio, entrega y emoción, marcada por la cornada de Cristian Pérez y por la necesidad de tirar de las cuadrillas en el tramo final. En conjunto, una corrida que obligó a los toreros a ganarse cada triunfo.

Cristian Escribano

Ovación y ovación tras aviso.

Gómez del Pilar

Oreja tras aviso y ovación.

Cristian Pérez

Oreja y herido.

Illescas (Toledo), 1 de septiembre de 2026.
La corrida de Conde de la Corte no fue una tarde de concesiones. Fue una de esas tardes en las que el toro reclama su sitio, obliga a los toreros a tirar de oficio y convierte cada muletazo en una pequeña batalla. Illescas vivió este martes una corrida seria, exigente y con el sobresalto añadido de la cornada sufrida por Cristian Pérez, que terminó pasando por la enfermería después de haberle cortado una oreja al tercero.

El cartel, inicialmente anunciado con Molina, tuvo que modificarse por la lesión del torero, entrando finalmente Cristian Pérez para completar la terna junto a Cristian Escribano y Gómez del Pilar. Los tres se enfrentaron a una corrida de Conde de la Corte que puso a prueba, desde el primer toro, la capacidad de los espadas.

- Escribano abrió plaza ante un toro muy serio.

Cristian Escribano recibió al primero de la tarde, un toro muy serio, abierto de cara y con presencia. El de Conde de la Corte mostró inicialmente nobleza y cierta calidad, aunque conforme avanzó la faena terminó sacando complicaciones y rebañando por los dos pitones.

Escribano quiso desde el principio. Hubo momentos de plasticidad, especialmente en el comienzo por ayudados, pero el toro fue poniendo cada vez más condiciones. El torero tuvo que tirar de oficio y firmeza para mantener la faena en pie.

La espada terminó condicionando el resultado. Escribano necesitó tres entradas y posteriormente el descabello. La plaza reconoció su esfuerzo con una ovación con saludos.

- Gómez del Pilar encuentra el camino por la izquierda.

El segundo tuvo otro comportamiento. Fue un toro complejo, especialmente por el pitón derecho, por donde rebañaba con peligro. Sin embargo, el izquierdo ofreció mayores posibilidades y por ahí Gómez del Pilar encontró el camino para construir una faena de mérito.

El torero toledano, especialista en este tipo de compromisos, no quiso regalar terreno. Con paciencia y conocimiento fue buscando la forma de someter al animal, construyendo una labor basada más en la técnica y la firmeza que en el lucimiento fácil.

Hubo dos series destacadas por el pitón izquierdo, siempre con la dificultad añadida de un toro que exigía colocación y precisión. La estocada, al primer intento, puso en sus manos una oreja tras aviso.

- La tarde se rompe con la cornada a Cristian Pérez.

El tercero fue recibido con buen gusto por Cristian Pérez a la verónica. El toro tomó los dos puyazos de Nei Zambrano con entrega, pero en la muleta comenzó a mostrar una mayor complejidad en sus arrancadas.

Pérez quiso imponerse y, en un intento de pase de pecho, llegó el percance. El toro lo prendió y lo volteó, hiriéndolo en la zona de la rodilla derecha.

Fue uno de esos momentos en los que el tiempo parece detenerse. Pero el torero decidió no abandonar. Herido, continuó con la faena y buscó terminar lo que había empezado. Tras una primera estocada fallida, consiguió finalmente matar al toro a la segunda.

La recompensa fue una oreja, pero el triunfo quedó inmediatamente en segundo plano ante la necesidad de pasar a la enfermería. Cristian Pérez había pagado con su cuerpo el precio de una tarde de compromiso.

- Escribano se vuelve a poner delante.

Con el cuarto regresó Cristian Escribano a la cara del toro. El animal fue desrazado y no permitió demasiadas alegrías estéticas, pero sí exigió una respuesta firme.

Escribano lo recibió incluso con una larga cambiada de rodillas en el tercio. Después tuvo que aguantar dudas, tarascadas y embestidas poco claras. No había lugar para el adorno gratuito: había que estar ahí, cruzarse y resolver.

La faena tuvo precisamente ese valor: el de la entrega sin alharacas. El torero madrileño volvió a demostrar que conoce el oficio y que sabe ponerse delante cuando el toro no regala nada.

Los aceros volvieron a complicarle el premio. Tras aviso, fue ovacionado y saludó desde el tercio.

- Gómez del Pilar, oficio ante el quinto.

El quinto correspondió a Gómez del Pilar. El torero prolongó su actuación con una faena de largo metraje ante un toro que se dejó fundamentalmente por el pitón derecho.

Fue una labor técnica, de esas en las que el torero tiene que medir cada distancia, administrar las embestidas y mantener la faena dentro de unos cauces que el animal permita.

La estocada, a la segunda, llegó después de una primera tentativa y la actuación fue reconocida con ovación tras aviso.

- El sexto y una situación poco habitual.

Y llegó el sexto, cuando la corrida ya había cambiado completamente de escenario.

Cristian Pérez se encontraba en la enfermería siendo atendido de la cornada sufrida en su primer toro. Por orden de lidia, el sexto correspondía al torero herido. En esas circunstancias, Tomás López era quien debía hacerse cargo de la lidia, pero finalmente la situación se resolvió de otra manera.

Fue un banderillero de la cuadrilla de Cristian Escribano quien asumió la lidia del toro, mientras se reorganizaba la situación en el ruedo. Posteriormente, Cristian Escribano se hizo cargo de la lidia y muerte del sexto.

Fue el epílogo de una tarde que terminó saliéndose del guion previsto. La cornada de Pérez obligó a modificar los papeles y puso de manifiesto la importancia de las cuadrillas, muchas veces en un segundo plano, pero fundamentales cuando una corrida exige soluciones inmediatas.

- Una tarde de toro y compromiso.

El resultado final dejó una oreja para Gómez del Pilar y otra para Cristian Pérez, que fue herido en el único toro que mató. Cristian Escribano se marchó con dos ovaciones, después de haber tenido que enfrentarse a un primero serio y a un cuarto desrazado, y además asumir el desenlace del sexto. La plaza registró cerca de media entrada.

Pero el verdadero resumen de la tarde de Illescas no está solamente en los trofeos. Está en la sensación que dejó una corrida de Conde de la Corte que exigió a los toreros estar siempre pendientes, siempre preparados y siempre dispuestos a responder.

Gómez del Pilar encontró el premio desde la inteligencia y la firmeza. Escribano sostuvo una tarde de oficio y entrega. Y Cristian Pérez protagonizó el capítulo más dramático al continuar su faena después de ser herido para terminar cortando una oreja.

Illescas volvió a apostar por el toro y el toro respondió poniendo a prueba a los toreros. En una tarde en la que hubo que improvisar, cambiar papeles y tirar de cuadrilla, quedó claro que en el ruedo no siempre manda el guion. A veces manda el toro.
Imagen 1
Gómez del Pilar (Vía Instagram)
Imagen 2
Gómez del Pilar (Vía Instagram)
Imagen 3
José Mari López
Imagen 4
José Mari López

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